Ante el pueblo hondureño y la comunidad internacional:Ante la escalada represiva en contra de las mujeres en la región centroamericana declaramos:
1. Nuestro enérgica protesta por el brutal asesinato de la compañera guatemalteca Emilia Quan Stackmann (33), socióloga comprometida con su trabajo social, investigadora de los problemas sociales que afectan a nuestros pueblos.
2. nuestra solidaridad con la Fundación Myrna Mack que con la muerte de Emilia ha perdido a una compañera y amiga.
3. Denunciamos y rechazamos la persecución, las violaciones sexuales, las torturas psicológicas y físicas, los femicidios de las que son víctimas las mujeres hondureñas y de la región centroamericana.
Por tanto instamos a la población:
1. Aunar esfuerzos en la demanda de apropiadas investigaciones de todo acto de violación de los Derechos Humanos de las mujeres y que se haga justicia ante el clamor de la ciudadanía que suplica se ponga fin de la impunidad y se haga justicia.
2. Exigir al Gobierno hondureño que tome medidas efectivas para garantizar la vida, la libertad y la paz de las mujeres y de nuestro pueblo.
3. De todas las organizaciones de mujeres de Honduras y del mundo unirse a nuestras voces exigiendo respeto a los derechos humanos de las/os ciudadanas/os de nuestro país.
¡Por la libertad y el respeto a la vida del pueblo en resistencia¡
¡Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres!
Nuestro cuerpo no es campo de batalla
Tegucigalpa, 12 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
miércoles, 10 de noviembre de 2010
El cardenal golpeó mi barrio
Las bombas lacrimógenas despertaron el barrio donde crecí. Las vecinas pensaron que eran juegos de pólvora pero la voz se corrió inmediatamente: eran bombas lacrimógenas. El cardenal Oscar Andrés Rodríguez visitaba la escuela Italia. Una pequeña escuela con incipiente infraestructura y poco mobiliario ubicada en medio de los dos sectores de la colonia Oscar A. Flores: mi barrio. Muchos de mis amigas y amigos, quienes lideran hoy la resistencia de la colonia, asistieron a esa escuela. Por eso, concientes de lo que significa la presencia de tan nefasto personaje, salieron en pijama de sus casas espontáneamente a protestar por su presencia, pero el cardenal no iba solo: como cualquier mafioso resguardado por este régimen, se hizo acompañar de los escuadrones de la policía quienes sin pensarlo arremetieron contra las y los manifestantes en pijamas. Mi hermana me llama alterada y al darse cuenta que les estaban golpeando decide no subir. Sin embargo, por el callejón de la casa de mi madre corren los manifestantes escapando de las garras del cardenal y la fuerza policial que llegaron a invadir un territorio que lucha por refundar este país porque vive, día a día y en carne propia las consecuencias de las inequidades sociales.
Es difícil describir lo que me provoca ver las imágenes mostradas a través de Cholusat Sur: En primera plana muestran a Raúl siendo brutalmente golpeado por los policías y mi alma se comprime al recordar su sonrisa el sábado pasado cuando platicaba con mi hermana frente a la casa. Su hermana Rebeca intenta hablar con un policía que sin volver a verla comienza a darle con el tolete, su padre interviene y las imágenes continúan… señoras, niñas, niños, chavas y chavos recibiendo gases y siendo golpeados con bombas en la cara. Quiero salir corriendo a proteger mi territorio, mi gente, mi barrio. El barrio que me vio crecer; que acunó en sus esquinas mis cipotadas, curiosidades, amores, dolores y juegos. El barrio que el cardenal y todos sus secuaces golpean con su presencia, sus toletes, sus bombas, su brutalidad y su descaro. Denuncio públicamente al Cardenal Oscar Andres Rodríguez y a este régimen por violar nuestros derechos continuamente, por golpear sin piedad a las personas que habitan la colonia Oscar A. Flores, por mantenernos en medio de esta dictadura que al igual que en la edad media, en un país laico, la iglesia de la mano con la policía intentan callar las voces de un pueblo que se levanta. Y exijo una disculpa pública a las y los pobladores de este y todos los barrios que intenten invadir. Les recuerdo que no habrá ni olvido ni perdón y que por más que traten
¡NO NOS CALLARAN!
Daysi Flores, Feminista en Resistencia
Es difícil describir lo que me provoca ver las imágenes mostradas a través de Cholusat Sur: En primera plana muestran a Raúl siendo brutalmente golpeado por los policías y mi alma se comprime al recordar su sonrisa el sábado pasado cuando platicaba con mi hermana frente a la casa. Su hermana Rebeca intenta hablar con un policía que sin volver a verla comienza a darle con el tolete, su padre interviene y las imágenes continúan… señoras, niñas, niños, chavas y chavos recibiendo gases y siendo golpeados con bombas en la cara. Quiero salir corriendo a proteger mi territorio, mi gente, mi barrio. El barrio que me vio crecer; que acunó en sus esquinas mis cipotadas, curiosidades, amores, dolores y juegos. El barrio que el cardenal y todos sus secuaces golpean con su presencia, sus toletes, sus bombas, su brutalidad y su descaro. Denuncio públicamente al Cardenal Oscar Andres Rodríguez y a este régimen por violar nuestros derechos continuamente, por golpear sin piedad a las personas que habitan la colonia Oscar A. Flores, por mantenernos en medio de esta dictadura que al igual que en la edad media, en un país laico, la iglesia de la mano con la policía intentan callar las voces de un pueblo que se levanta. Y exijo una disculpa pública a las y los pobladores de este y todos los barrios que intenten invadir. Les recuerdo que no habrá ni olvido ni perdón y que por más que traten
¡NO NOS CALLARAN!
Daysi Flores, Feminista en Resistencia
REPARTAMOS LOS TANTOS AHORA…
En el marco del Encuentro Mesoamericano de Partidos de Izquierda en Tegucigalpa, D.C.
Partiendo de un escrito de la compañera argentina Claudia Korol, generadora incansable de pensamiento y activista en todo el trabajo del feminismo latinoamericano en resistencia, quiero aprovechar la oportunidad para plantear algunas de sus reflexiones sobre la dimensión política de la vida cotidiana. Es curioso mencionar que el artículo en el que nos basamos “La educación como práctica de libertad” refiere la mayor parte de los hechos en tiempo pasado, pero la vigencia de estas actitudes y pensamientos amerita traerlo a este Encuentro.
Los partidos políticos de izquierda, como el movimiento social, incluso las juventudes socialistas, suelen volverse conservadoras a la hora de establecer sus códigos morales, de mediar en las relaciones interpersonales, de construir jerarquías, de ordenar conductas, y ahora -comprando la jerga desarrollista- dicen andar en la búsqueda de “la equidad de género”, repitiendo (como siempre) que después de la toma del poder podremos hablar de la emancipación de las mujeres. Sin embargo, en algunas experiencias en las que las fuerzas llamadas revolucionarias o socialistas estuvieron en el poder, o están, no necesariamente se avanzó en la emancipación de las mujeres y de las diversidades sexuales.
Bueno, nosotras –mujeres revolucionarias- luchamos en toda la década de los 70’s y 80´s -y suele parecer que todavía- para ser “hombres libres”, “hombres nuevos”. Y no hablamos de mujeres libres, o de mujeres nuevas, porque en la clave de entonces, e incluso de ahora, no mencionarnos –dicen- es simplemente por economía del lenguaje. ¡¡Pero allí estábamos, asegurábamos y seguimos asegurando, hombres y mujeres!!. Otras y otros siguen pensando que de todas formas llegar al poder nos permitirá después abordar esta situación, esta afirmación deja claro que hay una preocupante y deliberada disminución sobre el contenido político que implica decir. ¡Primero compa, tomemos el poder, luego repartimos los tantos!.
Los que ahorran palabras como los que lo postergan, sustentan enfoques que limitan nuestras teorías y nuestras prácticas emancipatorias. El economicismo, el determinismo, la subestimación del lugar de la subjetividad en la transformación histórica, el mecanicismo, son funcionales en la perpetuación de la cultura patriarcal… por eso las izquierdas latinoamericanas, lastimosamente, siguen disciplinando las personalidades, los cuerpos y las relaciones sociales.
Al mismo tiempo, el patriarcado –tanto como el racismo-, son absolutamente funcionales a la opresión capitalista. En América Latina, la conquista estableció simultáneamente, relaciones capitalistas de explotación, que se sostenían en la opresión patriarcal, en la opresión racista, que legitimaron el exterminio de los pueblos originarios, la ocupación de los cuerpos de las mujeres como territorios de disputa y de super explotación. Enfrentar al capitalismo, requiere también enfrentar al patriarcado y al racismo!
No sigamos entonces reproduciendo organicidad y militancias con la lógica patriarcal, imponiendo una normatividad heterosexual, de doble moral, reproduciendo el modelo de familia patriarcal, disciplinadora de los cuerpos de las mujeres y custodio de los patrimonios de los varones, pensando la política desde lógicas jerárquicas. Al dictar nuestros propios mandamientos, seguimos construyendo dogmas e inquisiciones, prácticas iluministas que desvalorizan los saberes, las experiencias acumuladas, alimentando la gorda academia del analfabetismo funcional, que tristemente sólo reproduce sistemas de autoridad tan parecidos a los que supuestamente combatimos.
No sigamos reproduciendo pirámides en las que en sus cúpulas se piensa, se sabe, se dice, se puede, se ordena, y quienes estamos en sus bases, no sabemos, no podemos, no pensamos y obedecemos nada más. Donde vuelven a disociarse las teorías de las prácticas, favoreciendo de esta manera, de un lado, la tranquilidad de los dogmas, y como contrapartida, un modelo de activismo con débil fundamento teórico. Quien mira al sol, no puede después observar las sombras, los matices, las diversidades de colores y de definiciones que habitan nuestro camino y nuestra meta socialista.
Demasiados “hombres viejos” y “hombres jóvenes con un abuelo anquilosado durmiendo dentro de ellos” dirigiendo nuestros destinos, demasiadas huellas de la cultura patriarcal. Las experiencias que se nombran como socialistas o los procesos de refundación nacionales no han planteado en su complejidad la batalla cultural contra el patriarcado que no alcanza a criticar la visión androcéntrica del mundo.
Pensar y tratar de crear una “nueva mujer”, nuevas mujeres, y nuevas opciones para el ejercicio de la sexualidad, implica un cuestionamiento profundo al matrimonio por conveniencia entre el capitalismo y el patriarcado, y yo me atrevería a decir, sino hay también un affaire entre nuestras construcciones socialistas y el patriarcado otra vez.
Las revoluciones, las refundaciones, las resistencias no requieren sólo de grandes teorías para ser realizadas, sino que nos desafían a crear personas libres que conjuguen actos y palabras, teorías y prácticas, ideas y valores opuestos a los que reproducen la dominación. Personas y colectivos libres, no agrupados por el miedo, no unidos por el espanto o por mecanismos coercitivos de control y de una desmedida ansia por el poder que repite abusos. Requiere pues, personas y colectivos entramados en la complicidad y en la voluntad de escribir solidariamente una nueva forma de estar en el mundo.
Entremos las refundaciones a nuestras casas, a nuestras relaciones, a nuestras compas y nuestros compas, ¡¡repartamos los tantos ahora!! Esto proponemos las feministas latinoamericanas en resistencia como los retos y desafíos de la izquierda mesoamericana en la construcción de una nueva sociedad.
Karla Lara
Feminista y artista en Resistencia
Partiendo de un escrito de la compañera argentina Claudia Korol, generadora incansable de pensamiento y activista en todo el trabajo del feminismo latinoamericano en resistencia, quiero aprovechar la oportunidad para plantear algunas de sus reflexiones sobre la dimensión política de la vida cotidiana. Es curioso mencionar que el artículo en el que nos basamos “La educación como práctica de libertad” refiere la mayor parte de los hechos en tiempo pasado, pero la vigencia de estas actitudes y pensamientos amerita traerlo a este Encuentro.
Los partidos políticos de izquierda, como el movimiento social, incluso las juventudes socialistas, suelen volverse conservadoras a la hora de establecer sus códigos morales, de mediar en las relaciones interpersonales, de construir jerarquías, de ordenar conductas, y ahora -comprando la jerga desarrollista- dicen andar en la búsqueda de “la equidad de género”, repitiendo (como siempre) que después de la toma del poder podremos hablar de la emancipación de las mujeres. Sin embargo, en algunas experiencias en las que las fuerzas llamadas revolucionarias o socialistas estuvieron en el poder, o están, no necesariamente se avanzó en la emancipación de las mujeres y de las diversidades sexuales.
Bueno, nosotras –mujeres revolucionarias- luchamos en toda la década de los 70’s y 80´s -y suele parecer que todavía- para ser “hombres libres”, “hombres nuevos”. Y no hablamos de mujeres libres, o de mujeres nuevas, porque en la clave de entonces, e incluso de ahora, no mencionarnos –dicen- es simplemente por economía del lenguaje. ¡¡Pero allí estábamos, asegurábamos y seguimos asegurando, hombres y mujeres!!. Otras y otros siguen pensando que de todas formas llegar al poder nos permitirá después abordar esta situación, esta afirmación deja claro que hay una preocupante y deliberada disminución sobre el contenido político que implica decir. ¡Primero compa, tomemos el poder, luego repartimos los tantos!.
Los que ahorran palabras como los que lo postergan, sustentan enfoques que limitan nuestras teorías y nuestras prácticas emancipatorias. El economicismo, el determinismo, la subestimación del lugar de la subjetividad en la transformación histórica, el mecanicismo, son funcionales en la perpetuación de la cultura patriarcal… por eso las izquierdas latinoamericanas, lastimosamente, siguen disciplinando las personalidades, los cuerpos y las relaciones sociales.
Al mismo tiempo, el patriarcado –tanto como el racismo-, son absolutamente funcionales a la opresión capitalista. En América Latina, la conquista estableció simultáneamente, relaciones capitalistas de explotación, que se sostenían en la opresión patriarcal, en la opresión racista, que legitimaron el exterminio de los pueblos originarios, la ocupación de los cuerpos de las mujeres como territorios de disputa y de super explotación. Enfrentar al capitalismo, requiere también enfrentar al patriarcado y al racismo!
No sigamos entonces reproduciendo organicidad y militancias con la lógica patriarcal, imponiendo una normatividad heterosexual, de doble moral, reproduciendo el modelo de familia patriarcal, disciplinadora de los cuerpos de las mujeres y custodio de los patrimonios de los varones, pensando la política desde lógicas jerárquicas. Al dictar nuestros propios mandamientos, seguimos construyendo dogmas e inquisiciones, prácticas iluministas que desvalorizan los saberes, las experiencias acumuladas, alimentando la gorda academia del analfabetismo funcional, que tristemente sólo reproduce sistemas de autoridad tan parecidos a los que supuestamente combatimos.
No sigamos reproduciendo pirámides en las que en sus cúpulas se piensa, se sabe, se dice, se puede, se ordena, y quienes estamos en sus bases, no sabemos, no podemos, no pensamos y obedecemos nada más. Donde vuelven a disociarse las teorías de las prácticas, favoreciendo de esta manera, de un lado, la tranquilidad de los dogmas, y como contrapartida, un modelo de activismo con débil fundamento teórico. Quien mira al sol, no puede después observar las sombras, los matices, las diversidades de colores y de definiciones que habitan nuestro camino y nuestra meta socialista.
Demasiados “hombres viejos” y “hombres jóvenes con un abuelo anquilosado durmiendo dentro de ellos” dirigiendo nuestros destinos, demasiadas huellas de la cultura patriarcal. Las experiencias que se nombran como socialistas o los procesos de refundación nacionales no han planteado en su complejidad la batalla cultural contra el patriarcado que no alcanza a criticar la visión androcéntrica del mundo.
Pensar y tratar de crear una “nueva mujer”, nuevas mujeres, y nuevas opciones para el ejercicio de la sexualidad, implica un cuestionamiento profundo al matrimonio por conveniencia entre el capitalismo y el patriarcado, y yo me atrevería a decir, sino hay también un affaire entre nuestras construcciones socialistas y el patriarcado otra vez.
Las revoluciones, las refundaciones, las resistencias no requieren sólo de grandes teorías para ser realizadas, sino que nos desafían a crear personas libres que conjuguen actos y palabras, teorías y prácticas, ideas y valores opuestos a los que reproducen la dominación. Personas y colectivos libres, no agrupados por el miedo, no unidos por el espanto o por mecanismos coercitivos de control y de una desmedida ansia por el poder que repite abusos. Requiere pues, personas y colectivos entramados en la complicidad y en la voluntad de escribir solidariamente una nueva forma de estar en el mundo.
Entremos las refundaciones a nuestras casas, a nuestras relaciones, a nuestras compas y nuestros compas, ¡¡repartamos los tantos ahora!! Esto proponemos las feministas latinoamericanas en resistencia como los retos y desafíos de la izquierda mesoamericana en la construcción de una nueva sociedad.
Karla Lara
Feminista y artista en Resistencia
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Aborto en Centroamérica: Una región donde se acumula la injusticia
Managua, septiembre (Especial de SEMlac).- Tres de los seis países que, en todo el mundo, definen como delito todo tipo de aborto y sancionan con cárcel tanto a proveedores de servicios como a las mujeres, están en Centroamérica.
En El Salvador, Honduras y Nicaragua muchas mujeres mueren por falta de acceso a servicios legales y seguros para interrumpir sus embarazos, aun en casos en que el producto no es viable o pone en peligro su vida, mientras que otras han sido condenadas hasta con 30 años de cárcel, acusadas por haberse sometido a esa práctica.
El aborto terapéutico, realizado por razones médicas o cuando es producto de una violación, existía en estas naciones a partir de las Constituciones liberales del siglo XIX. Para eliminar este centenario derecho, en medio de contextos electorales, se aliaron congresistas de derecha e izquierda en El Salvador y Nicaragua. En Honduras se le atribuye el hecho a la derecha.
No obstante, pese a la prohibición y el silencio oficial, organizaciones feministas no han dado tregua a sus gobiernos en la lucha por restituir el aborto terapéutico y han presentado a la opinión pública estadísticas y/o testimonios que muestran la crudeza de la prohibición total de esta práctica.
En Nicaragua, según un informe publicado por la organización no gubernamental IPAS, desde la criminalización del aborto, en 2006, perdieron la vida 31 mujeres. Ellas pudieron haber sobrevivido de haber recibido tratamiento oportuno a diversos tipos de cáncer u embarazos extrauterinos.
Nicaragua: Amalia un caso emblemático
Un caso emblemático es el de la joven de 27 años conocida por la prensa como Amalia. A pesar de tener un diagnóstico de cáncer extendido por su cuerpo, en el hospital de su ciudad, León, la mantuvieron 36 días sin interrumpirle el embarazo para aplicarle la quimioterapia, por temor a la Ley anti aborto. La organización no gubernamental IPAS publicó este y otros testimonios.
De haberse aplicado el engavetado Protocolo del Ministerio de Salud para este tipo de emergencias médicas, a esta mujer se le hubiera interrumpido inmediatamente la gestación de apenas seis semanas y media, y se hubiera iniciado el tratamiento para alargarle la vida. La petición pública de interrupción del embarazo y tratamiento hecha por los familiares de Amalia, fue recogida por organizaciones de mujeres y de derechos humanos.
Tras días de plantones frente al hospital local, y después de haber acudido a la Corte Interamericana de Justicia, la que demandó al Estado nicaragüense que aplicara medidas cautelares para Amalia, las autoridades de salud decidieron aplicarle carboplatino y paclitaxel. Según éstas, tales medicamentos —a los que no tienen accesos otras pacientes de cáncer— permitirían que Amalia llevara a término su embarazo.
Sin informar a la enferma de los riesgos reales del tratamiento, el producto del embarazo no creció lo suficiente y, tras nueve meses de tratamientos, Amalia dio a luz a un feto muerto.
El Grupo Estratégico por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Católicas por el Derecho a decidir, el Grupo Feminista de León, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos y la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe denunciaron como inhumano haber ocultado información para obligar a Amalia a una carga que, además de inviable, le quitaba energías para luchar contra su enfermedad.
La joven es madre soltera de una hija de 10 años.
El Salvador: Treinta años de cárcel
Desde 1997, con la nueva legislación penal, El Salvador anuló todos los artículos referidos a los casos de abortos no punibles (eugenésico, terapéutico y ético), y con ello se convirtió en uno de los países más restrictivos en esta materia.
A partir de ese año, muchas mujeres salieron del hospital a la cárcel acusadas de haberse practicado un "aborto consentido", o peor, de haber cometido "homicidio agravado", cuya pena es de 30 años.
Desde su total penalización, las organizaciones feministas salvadoreñas han denunciado las presiones ejercidas en contra del personal médico para mostrar como asesinas a las mujeres que han tenido partos prematuros extra hospitalarios, y obligar a quienes sufren de embarazos extrauterinos a mantener la gravidez hasta que el feto "se les venga", aún a costa de morir por las hemorragias que esto conlleva.
En 2008, el Ministerio de Salud de El Salvador registró más de 6.000 abortos espontáneos o sépticos.
En este duro clima, según informó la periodista Miroslava Rosales, de la revista digital Contrapunto, fueron anuladas por la Corte suprema de Justicia las condenas de siete y 30 años a tres mujeres: Marlene Ponce, de sólo 18 años, Karina Clímaco y Cristina Quintanilla.
Ellas, según señala la publicación, habían sido condenadas por practicarse abortos ilegales sin las debidas pruebas o con pruebas insuficientes, y denunciadas por el personal del hospital Nacional de San Bartolo.
De acuerdo con un reporte en el marco de la campaña que realiza la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Eugenésico y Ético, una de sus integrantes, Mariana Moisa, señaló que muchas mujeres tienen temor de buscar servicios médicos cuando sufren complicaciones durante el embarazo.
Por otro lado, médicos y enfermeras no pueden ejercer sus deberes profesionales y asistir a mujeres con complicaciones, por temor a ser procesados como cómplices del crimen del aborto u homicidio.
En el Salvador, la ley obliga al personal de salud a notificar a la fiscalía cualquier irregularidad o embarazo interrumpido, ya sea espontáneo o voluntario.
Frente a esta situación, Morena Herrera, ex comandante guerrillera y líder feminista, denunció en declaraciones a Contrapunto que asociar el aborto con el homicidio grave castiga sobre todo a las mujeres jóvenes que viven en situación de pobreza.
Honduras: Abortos clandestinos
El aborto en Honduras está penalizado en todas sus formas, con reclusión de tres a seis años, y las mujeres que interrumpen sus embarazos lo hacen clandestinamente, poniendo en peligro su vida, sin las condiciones sanitarias adecuadas para este tipo de procedimiento.
Una joven que acudió a esta práctica en marzo último y prefirió omitir su nombre, comentó a SEMlac que, en su caso, "todo salió bien, no tuve complicaciones, pero me sentí pésimo durante todo el proceso de antes de la intervención porque una sabe que lo va a hacer a escondidas, sin garantías de nada y sin tener donde acudir si algo sale mal".
Entre las consecuencias del aborto clandestino están la soledad y la consecuente culpa con que lo viven las mujeres, en medio de una sociedad permeada por la religión católica y donde se genera una condena social muy fuerte hacia aquellas mujeres que deciden abortar.
Las hondureñas se enferman y se mueren, casi siempre, por problemas relacionados con el ejercicio de su sexualidad y de su reproducción, absolutamente prevenibles en la mayoría de los casos, de acuerdo con el último informe alternativo presentado por CLADEM al Comité de la CEDAW, en 2007.
Desde que se llevan registros hospitalarios en el país, el aborto es la segunda causa de egreso hospitalario después del parto. En 2005, salían de los hospitales nacionales 21 mujeres diariamente con ese diagnóstico, precisa un boletín de registros hospitalarios de la Secretaría de Salud.
Aun cuando las autoridades de salud no reconozcan la problemática, las cifras dan cuenta de que el aborto es un problema de salud pública que debe ser abordado libremente, sin prejuicios sociales ni religiosos.
Claudia Herrmanndofer, del Centro de Derechos de Mujeres, dijo a SEMlac que si bien un informe oficial que será presentado en noviembre ante el consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas deja entrever que existe la figura del aborto terapéutico como legal, ello no es cierto.
"No existe ninguna fundamentación legal para esa afirmación, más que el intento de querer lavar la imagen de un gobierno violador de derechos humanos de las mujeres a nivel internacional", aseveró.
En este contexto, el movimiento feminista se prepara para una campaña de divulgación y acción por el próximo 28 de septiembre, día de la despenalización del aborto con la consigna "Por el retorno de nuestro cuerpo y nuestra democracia", que incluye diversas actividades de grupos de mujeres organizados en todo el país, así como acciones internacionales de denuncia sobre la situación actual del aborto y los derechos reproductivos de las mujeres.
Izquierda conservadora y derecha implacable
A pesar de contar con gobiernos que se autocalifican de izquierda, el retroceso en materia de derechos reproductivos en Nicaragua y El Salvador no parece dar marcha atrás. En Honduras, en tanto, todo apunta a que la situación se ha recrudecido tras el golpe de estado y el nuevo gobierno de derecha.
En Nicaragua, el gobierno de Daniel Ortega, a despecho de la Constitución que declara laico al país, se proclama "cristiano, solidario y socialista", y en nombre de esta definición orientó a los diputados de su partido a votar por la penalización y cerrar oídos ante la evidencia médica.
Una posición favorable a la discusión sobre el aborto terapéutico, emitida por la primera ministra de salud del gobierno de Ortega, Maritza Quant, fue rápidamente desmentida por la Primera Dama de la República, Rosario Murillo. Unas semanas más tarde, Quant perdió su puesto.
En Nicaragua, en junio de 2010, 26 representantes ante la Asamblea Nacional liderados por la diputada Mónica Baltodano, de la Alianza Movimiento de Renovación Sandinista, y Yamileth Bonilla, del Partido Liberal Constitucionalista, ambos opositores del gobierno, presentaron una propuesta para permitir el aborto terapéutico, pero sólo consiguieron el compromiso de 26 diputados y diputadas de los 47 necesarios para pasar la Ley.
Mientras tanto en El Salvador, la posición a favor del aborto terapéutico de dos funcionarias parece haber caído en el desierto.
En mayo de 2010, según reporta el diario El Mundo, la ministra de la Salud, María Isabel Rodríguez, pidió a la Asamblea Nacional reconsiderar la Ley en los casos en que están en riesgo madre e hijo; por ejemplo en los embarazos ectópicos o extra uterinos.
Más recientemente, Julia Evelyn Martínez, directora del Instituto Salvadoreño de la Mujer, firmó en nombre de su país un documento conocido como "El Consenso de Brasilia", en el que el país se comprometía, entre otras cosas, a revisar las leyes relativas al aborto.
La desautorización pública del presidente Mauricio Funes no se hizo esperar, a pesar de que él mismo encabeza un gobierno de la antigua guerrilla izquierdista. Para algunas lideresas, esto no debía sorprender, pues los diputados del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) votaron con la derecha para prohibir todo tipo de aborto.
Morena Herrera ha reclamado públicamente al gobierno por la desautorización de Julia Evelyn, así como por el incumplimiento de las autoridades de gobernar para "asegurar los derechos de las mujeres y la igualdad de género".
En una carta pública dirigida a su presidente, Herrera le recuerda la obligación del Estado salvadoreño de actuar conforme a los compromisos internacionales, y se pregunta si tienen más validez para Funes los compromisos comerciales que los relacionados con los derechos de las mujeres.
El panorama sigue complicado para las hondureñas. Desde el golpe de estado, la situación de salud, y específicamente de salud reproductiva para las mujeres, se ha agravado, ya que el gobierno de facto de Roberto Micheletti decidió prohibir y penalizar la promoción, comercialización y uso de las pastillas anticonceptivas de emergencia (PAE), respaldado por un dictamen del Colegio Médico de Honduras, que señala que las pastillas tienen efectos "abortivos".
El decreto menciona en el artículo 3 que "quien contravenga las disposiciones de este decreto se le aplicarán las penas establecidas en el delito de aborto conforme a lo estipulado en el Código Penal". Un decreto que sigue vigente.
En El Salvador, Honduras y Nicaragua muchas mujeres mueren por falta de acceso a servicios legales y seguros para interrumpir sus embarazos, aun en casos en que el producto no es viable o pone en peligro su vida, mientras que otras han sido condenadas hasta con 30 años de cárcel, acusadas por haberse sometido a esa práctica.
El aborto terapéutico, realizado por razones médicas o cuando es producto de una violación, existía en estas naciones a partir de las Constituciones liberales del siglo XIX. Para eliminar este centenario derecho, en medio de contextos electorales, se aliaron congresistas de derecha e izquierda en El Salvador y Nicaragua. En Honduras se le atribuye el hecho a la derecha.
No obstante, pese a la prohibición y el silencio oficial, organizaciones feministas no han dado tregua a sus gobiernos en la lucha por restituir el aborto terapéutico y han presentado a la opinión pública estadísticas y/o testimonios que muestran la crudeza de la prohibición total de esta práctica.
En Nicaragua, según un informe publicado por la organización no gubernamental IPAS, desde la criminalización del aborto, en 2006, perdieron la vida 31 mujeres. Ellas pudieron haber sobrevivido de haber recibido tratamiento oportuno a diversos tipos de cáncer u embarazos extrauterinos.
Nicaragua: Amalia un caso emblemático
Un caso emblemático es el de la joven de 27 años conocida por la prensa como Amalia. A pesar de tener un diagnóstico de cáncer extendido por su cuerpo, en el hospital de su ciudad, León, la mantuvieron 36 días sin interrumpirle el embarazo para aplicarle la quimioterapia, por temor a la Ley anti aborto. La organización no gubernamental IPAS publicó este y otros testimonios.
De haberse aplicado el engavetado Protocolo del Ministerio de Salud para este tipo de emergencias médicas, a esta mujer se le hubiera interrumpido inmediatamente la gestación de apenas seis semanas y media, y se hubiera iniciado el tratamiento para alargarle la vida. La petición pública de interrupción del embarazo y tratamiento hecha por los familiares de Amalia, fue recogida por organizaciones de mujeres y de derechos humanos.
Tras días de plantones frente al hospital local, y después de haber acudido a la Corte Interamericana de Justicia, la que demandó al Estado nicaragüense que aplicara medidas cautelares para Amalia, las autoridades de salud decidieron aplicarle carboplatino y paclitaxel. Según éstas, tales medicamentos —a los que no tienen accesos otras pacientes de cáncer— permitirían que Amalia llevara a término su embarazo.
Sin informar a la enferma de los riesgos reales del tratamiento, el producto del embarazo no creció lo suficiente y, tras nueve meses de tratamientos, Amalia dio a luz a un feto muerto.
El Grupo Estratégico por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Católicas por el Derecho a decidir, el Grupo Feminista de León, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos y la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe denunciaron como inhumano haber ocultado información para obligar a Amalia a una carga que, además de inviable, le quitaba energías para luchar contra su enfermedad.
La joven es madre soltera de una hija de 10 años.
El Salvador: Treinta años de cárcel
Desde 1997, con la nueva legislación penal, El Salvador anuló todos los artículos referidos a los casos de abortos no punibles (eugenésico, terapéutico y ético), y con ello se convirtió en uno de los países más restrictivos en esta materia.
A partir de ese año, muchas mujeres salieron del hospital a la cárcel acusadas de haberse practicado un "aborto consentido", o peor, de haber cometido "homicidio agravado", cuya pena es de 30 años.
Desde su total penalización, las organizaciones feministas salvadoreñas han denunciado las presiones ejercidas en contra del personal médico para mostrar como asesinas a las mujeres que han tenido partos prematuros extra hospitalarios, y obligar a quienes sufren de embarazos extrauterinos a mantener la gravidez hasta que el feto "se les venga", aún a costa de morir por las hemorragias que esto conlleva.
En 2008, el Ministerio de Salud de El Salvador registró más de 6.000 abortos espontáneos o sépticos.
En este duro clima, según informó la periodista Miroslava Rosales, de la revista digital Contrapunto, fueron anuladas por la Corte suprema de Justicia las condenas de siete y 30 años a tres mujeres: Marlene Ponce, de sólo 18 años, Karina Clímaco y Cristina Quintanilla.
Ellas, según señala la publicación, habían sido condenadas por practicarse abortos ilegales sin las debidas pruebas o con pruebas insuficientes, y denunciadas por el personal del hospital Nacional de San Bartolo.
De acuerdo con un reporte en el marco de la campaña que realiza la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Eugenésico y Ético, una de sus integrantes, Mariana Moisa, señaló que muchas mujeres tienen temor de buscar servicios médicos cuando sufren complicaciones durante el embarazo.
Por otro lado, médicos y enfermeras no pueden ejercer sus deberes profesionales y asistir a mujeres con complicaciones, por temor a ser procesados como cómplices del crimen del aborto u homicidio.
En el Salvador, la ley obliga al personal de salud a notificar a la fiscalía cualquier irregularidad o embarazo interrumpido, ya sea espontáneo o voluntario.
Frente a esta situación, Morena Herrera, ex comandante guerrillera y líder feminista, denunció en declaraciones a Contrapunto que asociar el aborto con el homicidio grave castiga sobre todo a las mujeres jóvenes que viven en situación de pobreza.
Honduras: Abortos clandestinos
El aborto en Honduras está penalizado en todas sus formas, con reclusión de tres a seis años, y las mujeres que interrumpen sus embarazos lo hacen clandestinamente, poniendo en peligro su vida, sin las condiciones sanitarias adecuadas para este tipo de procedimiento.
Una joven que acudió a esta práctica en marzo último y prefirió omitir su nombre, comentó a SEMlac que, en su caso, "todo salió bien, no tuve complicaciones, pero me sentí pésimo durante todo el proceso de antes de la intervención porque una sabe que lo va a hacer a escondidas, sin garantías de nada y sin tener donde acudir si algo sale mal".
Entre las consecuencias del aborto clandestino están la soledad y la consecuente culpa con que lo viven las mujeres, en medio de una sociedad permeada por la religión católica y donde se genera una condena social muy fuerte hacia aquellas mujeres que deciden abortar.
Las hondureñas se enferman y se mueren, casi siempre, por problemas relacionados con el ejercicio de su sexualidad y de su reproducción, absolutamente prevenibles en la mayoría de los casos, de acuerdo con el último informe alternativo presentado por CLADEM al Comité de la CEDAW, en 2007.
Desde que se llevan registros hospitalarios en el país, el aborto es la segunda causa de egreso hospitalario después del parto. En 2005, salían de los hospitales nacionales 21 mujeres diariamente con ese diagnóstico, precisa un boletín de registros hospitalarios de la Secretaría de Salud.
Aun cuando las autoridades de salud no reconozcan la problemática, las cifras dan cuenta de que el aborto es un problema de salud pública que debe ser abordado libremente, sin prejuicios sociales ni religiosos.
Claudia Herrmanndofer, del Centro de Derechos de Mujeres, dijo a SEMlac que si bien un informe oficial que será presentado en noviembre ante el consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas deja entrever que existe la figura del aborto terapéutico como legal, ello no es cierto.
"No existe ninguna fundamentación legal para esa afirmación, más que el intento de querer lavar la imagen de un gobierno violador de derechos humanos de las mujeres a nivel internacional", aseveró.
En este contexto, el movimiento feminista se prepara para una campaña de divulgación y acción por el próximo 28 de septiembre, día de la despenalización del aborto con la consigna "Por el retorno de nuestro cuerpo y nuestra democracia", que incluye diversas actividades de grupos de mujeres organizados en todo el país, así como acciones internacionales de denuncia sobre la situación actual del aborto y los derechos reproductivos de las mujeres.
Izquierda conservadora y derecha implacable
A pesar de contar con gobiernos que se autocalifican de izquierda, el retroceso en materia de derechos reproductivos en Nicaragua y El Salvador no parece dar marcha atrás. En Honduras, en tanto, todo apunta a que la situación se ha recrudecido tras el golpe de estado y el nuevo gobierno de derecha.
En Nicaragua, el gobierno de Daniel Ortega, a despecho de la Constitución que declara laico al país, se proclama "cristiano, solidario y socialista", y en nombre de esta definición orientó a los diputados de su partido a votar por la penalización y cerrar oídos ante la evidencia médica.
Una posición favorable a la discusión sobre el aborto terapéutico, emitida por la primera ministra de salud del gobierno de Ortega, Maritza Quant, fue rápidamente desmentida por la Primera Dama de la República, Rosario Murillo. Unas semanas más tarde, Quant perdió su puesto.
En Nicaragua, en junio de 2010, 26 representantes ante la Asamblea Nacional liderados por la diputada Mónica Baltodano, de la Alianza Movimiento de Renovación Sandinista, y Yamileth Bonilla, del Partido Liberal Constitucionalista, ambos opositores del gobierno, presentaron una propuesta para permitir el aborto terapéutico, pero sólo consiguieron el compromiso de 26 diputados y diputadas de los 47 necesarios para pasar la Ley.
Mientras tanto en El Salvador, la posición a favor del aborto terapéutico de dos funcionarias parece haber caído en el desierto.
En mayo de 2010, según reporta el diario El Mundo, la ministra de la Salud, María Isabel Rodríguez, pidió a la Asamblea Nacional reconsiderar la Ley en los casos en que están en riesgo madre e hijo; por ejemplo en los embarazos ectópicos o extra uterinos.
Más recientemente, Julia Evelyn Martínez, directora del Instituto Salvadoreño de la Mujer, firmó en nombre de su país un documento conocido como "El Consenso de Brasilia", en el que el país se comprometía, entre otras cosas, a revisar las leyes relativas al aborto.
La desautorización pública del presidente Mauricio Funes no se hizo esperar, a pesar de que él mismo encabeza un gobierno de la antigua guerrilla izquierdista. Para algunas lideresas, esto no debía sorprender, pues los diputados del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) votaron con la derecha para prohibir todo tipo de aborto.
Morena Herrera ha reclamado públicamente al gobierno por la desautorización de Julia Evelyn, así como por el incumplimiento de las autoridades de gobernar para "asegurar los derechos de las mujeres y la igualdad de género".
En una carta pública dirigida a su presidente, Herrera le recuerda la obligación del Estado salvadoreño de actuar conforme a los compromisos internacionales, y se pregunta si tienen más validez para Funes los compromisos comerciales que los relacionados con los derechos de las mujeres.
El panorama sigue complicado para las hondureñas. Desde el golpe de estado, la situación de salud, y específicamente de salud reproductiva para las mujeres, se ha agravado, ya que el gobierno de facto de Roberto Micheletti decidió prohibir y penalizar la promoción, comercialización y uso de las pastillas anticonceptivas de emergencia (PAE), respaldado por un dictamen del Colegio Médico de Honduras, que señala que las pastillas tienen efectos "abortivos".
El decreto menciona en el artículo 3 que "quien contravenga las disposiciones de este decreto se le aplicarán las penas establecidas en el delito de aborto conforme a lo estipulado en el Código Penal". Un decreto que sigue vigente.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Las Feministas en Resistencia comunican:
Ante la escalada represiva contra las mujeres en Honduras declaramos:
1. Nuestro enérgica protesta por el vil asesinato de la compañera sindicalista Juana Suyapa Bustillo (49). Juana, dedicó su vida a la lucha por el movimiento sindical hondureño quien fungía como Presidenta del Sindicato del Instituto Hondureño de Seguridad Social, SITRAIHSS y era miembra activa del Frente Nacional de Resistencia Popular.
2. Esta muerte se suma a los crímenes, hasta ahora en la impunidad, de Vanessa Janeth Zepeda y Teresa de Jesús Flores Elvir. Vanessa Janeth Zepeda (29), fue asesinada tras ser torturada el 3 de febrero de 2010, también formaba parte del SITRAIHSS. Teresa de Jesús Flores Elvir (52), compañera dirigenta campesina, asesinada brutalmente el pasado 7 de agosto. Ambas fueron miembras destacadas del Frente Nacional de Resistencia Popular
3. Imputamos al régimen encabezado por Porfirio Lobo Sosa la responsabilidad directo de la escalada de violaciones de los derechos humanos de las mujeres. La impunidad galopante refleja la incapacidad para investigar y castigar estos crímenes cometidos contra las mujeres de la Resistencia.
4. Denunciamos y rechazamos la persecución, las violaciones sexuales, las torturas psicológicas y femicidios de las que son víctimas las mujeres hondureñas.
Por tanto, demandamos:
1.De los organismos internacionales, particularmente de la Organización de Estados Americanos (OEA); de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); del Sistema de Integración Centro Americano (SICA), se condicione la reintegración de Honduras a los mismos en tanto no demuestre avances definitivos en el respeto a los Derechos Humanos del pueblo hondureño.
2.De la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la pronta instalación de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras.
3.De todas las organizaciones de mujeres de Honduras y del mundo unirse a nuestras voces exigiendo respeto a los derechos humanos de las/os ciudadanas/os de nuestro país.
¡Por la libertad y el respeto a la vida del pueblo en resistencia¡
¡Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres!
19 de septiembre de 2010
1. Nuestro enérgica protesta por el vil asesinato de la compañera sindicalista Juana Suyapa Bustillo (49). Juana, dedicó su vida a la lucha por el movimiento sindical hondureño quien fungía como Presidenta del Sindicato del Instituto Hondureño de Seguridad Social, SITRAIHSS y era miembra activa del Frente Nacional de Resistencia Popular.
2. Esta muerte se suma a los crímenes, hasta ahora en la impunidad, de Vanessa Janeth Zepeda y Teresa de Jesús Flores Elvir. Vanessa Janeth Zepeda (29), fue asesinada tras ser torturada el 3 de febrero de 2010, también formaba parte del SITRAIHSS. Teresa de Jesús Flores Elvir (52), compañera dirigenta campesina, asesinada brutalmente el pasado 7 de agosto. Ambas fueron miembras destacadas del Frente Nacional de Resistencia Popular
3. Imputamos al régimen encabezado por Porfirio Lobo Sosa la responsabilidad directo de la escalada de violaciones de los derechos humanos de las mujeres. La impunidad galopante refleja la incapacidad para investigar y castigar estos crímenes cometidos contra las mujeres de la Resistencia.
4. Denunciamos y rechazamos la persecución, las violaciones sexuales, las torturas psicológicas y femicidios de las que son víctimas las mujeres hondureñas.
Por tanto, demandamos:
1.De los organismos internacionales, particularmente de la Organización de Estados Americanos (OEA); de la Organización de las Naciones Unidas (ONU); del Sistema de Integración Centro Americano (SICA), se condicione la reintegración de Honduras a los mismos en tanto no demuestre avances definitivos en el respeto a los Derechos Humanos del pueblo hondureño.
2.De la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la pronta instalación de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras.
3.De todas las organizaciones de mujeres de Honduras y del mundo unirse a nuestras voces exigiendo respeto a los derechos humanos de las/os ciudadanas/os de nuestro país.
¡Por la libertad y el respeto a la vida del pueblo en resistencia¡
¡Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres!
19 de septiembre de 2010
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Las Feministas en Resistencia al pueblo y la comunidad internacional comunican:
Ante la bestial agresión a la cultura y el arte:
1. Nuestra enérgica protesta por el brutal ataque de que han sido víctimas los artistas del Frente Nacional de Resistencia Popular que se encontraban en concierto para condenar el golpe de Estado del 28-J, por el retorno del Presidente Zelaya y por la Constituyente, actos que violan el derecho a la manifestación pacífica protegido la legislación internacional como por nuestra Constitución.
2. Denunciamos las prácticas represoras del régimen que encabeza Porfirio Lobo Sosa que el día de hoy a llevado a la cárcel ilegalmente a más de ciento cincuenta ciudadanas/os. Numerosas/os intoxicadas/os por los gases lacrimógenos, muchas/os heridos, una persona fallecida. Este ataque a la cultura solo conviene a los sectores más conservadores y retardatarios de Honduras.
3. Manifestamos nuestra protesta indignada en contra de estos actos que impiden la manifestación pacífica y en libertad a la que tiene el derecho el pueblo hondureño.
4. Hoy más que nunca, nos declaramos solidarias con las víctimas de la represión, persecución, la detención arbitraria de las/os miembras/os del FNRP.
Por tanto:
1. Demandamos de todas las organizaciones de mujeres del mundo, del pueblo organizado, mantenerse alerta ante la represión de la que sigue siendo víctima nuestro pueblo que se manifiesta pacíficamente y construye su propio camino hacia la refundación del Estado.
¡Por la libertad y el respeto a la vida del pueblo en resistencia¡
¡Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres!
¡Por la emancipación de la mujer y de todos los oprimidos!
15 de septiembre de 2010
1. Nuestra enérgica protesta por el brutal ataque de que han sido víctimas los artistas del Frente Nacional de Resistencia Popular que se encontraban en concierto para condenar el golpe de Estado del 28-J, por el retorno del Presidente Zelaya y por la Constituyente, actos que violan el derecho a la manifestación pacífica protegido la legislación internacional como por nuestra Constitución.
2. Denunciamos las prácticas represoras del régimen que encabeza Porfirio Lobo Sosa que el día de hoy a llevado a la cárcel ilegalmente a más de ciento cincuenta ciudadanas/os. Numerosas/os intoxicadas/os por los gases lacrimógenos, muchas/os heridos, una persona fallecida. Este ataque a la cultura solo conviene a los sectores más conservadores y retardatarios de Honduras.
3. Manifestamos nuestra protesta indignada en contra de estos actos que impiden la manifestación pacífica y en libertad a la que tiene el derecho el pueblo hondureño.
4. Hoy más que nunca, nos declaramos solidarias con las víctimas de la represión, persecución, la detención arbitraria de las/os miembras/os del FNRP.
Por tanto:
1. Demandamos de todas las organizaciones de mujeres del mundo, del pueblo organizado, mantenerse alerta ante la represión de la que sigue siendo víctima nuestro pueblo que se manifiesta pacíficamente y construye su propio camino hacia la refundación del Estado.
¡Por la libertad y el respeto a la vida del pueblo en resistencia¡
¡Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres!
¡Por la emancipación de la mujer y de todos los oprimidos!
15 de septiembre de 2010
Sin igualdad no hay independencia
Desde 1821 hasta la fecha, los y las hondureñas hemos montado una farsa anual para celebrar una independencia que sólo enmascara la perpetuación de poderes fácticos, esos que arrastramos desde la colonia, pasando por las nuevas formas de colonización, que han sido constantes y no tan diversas.
Para nosotras las mujeres la farsa viene maquillada de afanes protectores, caballerosidad y énfasis en nuestras diferencias biológicas, como mecanismos para mantenernos al margen de los procesos libertarios e independentistas y de los derechos humanos, entre otros. Para todas las hondureñas, el golpe de estado perpetrado y perpetuado por los supuestos paladines de la democracia desde 2009, ha fortalecido las diferencias de género, ha generado retroceso en materia de derechos sexuales y reproductivos, educativos, civiles, sociales y culturales.
Bien lo dijo la filósofa francesa Simone de Beavior hace casi un siglo: “No se nace mujer, se llega a serlo”. En Honduras esta frase no sólo tiene tintes sociales y políticos, pues llegar a ser mujer en este “no hay otro pueblo más macho” es un acto genuino de sobrevivencia.
Que las feministas exageramos, nos dicen y recriminan, que la mujer tiene ahora mejores condiciones de vida, que tiene libertades que antaño no soñaba, que puede salir a trabajar, a votar, por una cerveza…pero esos derechos se catalogan cual vicios en cuanto una mujer decide actuar por sí y para sí, no en función de una pareja y/o familia tradicional, pues en el instante mismo en que optamos por la independencia y la autonomía aparecen de nuevo la exclusión y la marginación. Esto tiene mucho que ver con que la historia, las leyes y hasta la declaración universal de los derechos humanos, han sido escritas por hombres, hombres que tienen poder político, económico y religioso, que gozan de las ventajas y beneficios que del poder derivan y que no van a renunciar a los privilegios que les brindan las desigualdades.
Este 15 de septiembre de 2010, las Feministas en Resistencia, exigimos al Estado de Honduras cumplir con la declaración de laicidad, establecida ya hace más de un siglo por Morazán y Marco Aurelio Soto. Que deje de usarse la fe para mantener la estructura y la infraestructura de clases sociales, las relaciones entre hombres y mujeres, entre marginadas/os y opresores, entre los dueños de los medios de producción y la fuerza de trabajo, entre el poder y el pueblo. ¡Exigimos el acceso y goce igualitario a los derechos humanos universales, sin sesgos morales o religiosos!, ¡Exigimos se reivindique nuestro legítimo derecho al ejercicio de una ciudadanía plena, libre, soberana e independiente de prejuicios y dogmas!
Patricia Toledo, 15 de sept. 2010
Para nosotras las mujeres la farsa viene maquillada de afanes protectores, caballerosidad y énfasis en nuestras diferencias biológicas, como mecanismos para mantenernos al margen de los procesos libertarios e independentistas y de los derechos humanos, entre otros. Para todas las hondureñas, el golpe de estado perpetrado y perpetuado por los supuestos paladines de la democracia desde 2009, ha fortalecido las diferencias de género, ha generado retroceso en materia de derechos sexuales y reproductivos, educativos, civiles, sociales y culturales.
Bien lo dijo la filósofa francesa Simone de Beavior hace casi un siglo: “No se nace mujer, se llega a serlo”. En Honduras esta frase no sólo tiene tintes sociales y políticos, pues llegar a ser mujer en este “no hay otro pueblo más macho” es un acto genuino de sobrevivencia.
Que las feministas exageramos, nos dicen y recriminan, que la mujer tiene ahora mejores condiciones de vida, que tiene libertades que antaño no soñaba, que puede salir a trabajar, a votar, por una cerveza…pero esos derechos se catalogan cual vicios en cuanto una mujer decide actuar por sí y para sí, no en función de una pareja y/o familia tradicional, pues en el instante mismo en que optamos por la independencia y la autonomía aparecen de nuevo la exclusión y la marginación. Esto tiene mucho que ver con que la historia, las leyes y hasta la declaración universal de los derechos humanos, han sido escritas por hombres, hombres que tienen poder político, económico y religioso, que gozan de las ventajas y beneficios que del poder derivan y que no van a renunciar a los privilegios que les brindan las desigualdades.
Este 15 de septiembre de 2010, las Feministas en Resistencia, exigimos al Estado de Honduras cumplir con la declaración de laicidad, establecida ya hace más de un siglo por Morazán y Marco Aurelio Soto. Que deje de usarse la fe para mantener la estructura y la infraestructura de clases sociales, las relaciones entre hombres y mujeres, entre marginadas/os y opresores, entre los dueños de los medios de producción y la fuerza de trabajo, entre el poder y el pueblo. ¡Exigimos el acceso y goce igualitario a los derechos humanos universales, sin sesgos morales o religiosos!, ¡Exigimos se reivindique nuestro legítimo derecho al ejercicio de una ciudadanía plena, libre, soberana e independiente de prejuicios y dogmas!
Patricia Toledo, 15 de sept. 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)